Prosa - Poeta Huaracino Teofilo V. Mendez Ramos

Maestro y poéta Huarasino
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Prosa

DIAMANTE AZUL



Acababa de beber una copa de wisky en un café de la calle... y preparábame a seguir paseo de reconocimiento de la Ciudad de los Reyes, cuando de improviso y gastando aires de gran señor, penetró en este lugar un hombre de elevada estatura, vestido de chaqueta probablemente negra y cubriéndole la cabeza un hongo de dudosa elegancia
Tomo asiento en una mesa completamente desocupada y pidió al mozo, con voz autoritaria, una copa de whisky... ¡una copa de whisky!... Coincidíamos en gustos. Este detalle insignificante me detuvo, y permanecí contemplando a este personaje extraño, que no obstante sus amaneramientos principescos, creía descubrir en él algún lazo que me ligaba. ¿Será la copa de whisky?...
Bebía a sorbos el topacio líquido. Su estado de nerviosidad y su inquietud extremada me llamaron la atención. Era su continuo afán llevar la mano derecha al bolsillo de la cartera, como quien tiene miedo de perder un objeto de valor... una joya, o una carta de negocios, con veinte mil pesos en expectativa.
Seguí contemplándole absorto ¡más whisky!... El mozo no se hizo esperar mucho y le sirvió una copa digna de les mayores elogios.
También pedí otra; del mismo licor; y a mi vez este hombre que llegaba a interesarme, clavó en las mías sus pupilas azules. ¡0h hermosas pupilas de zafiro! y apuramos juntos hasta las heces, el divino licor.
Me llamo Andrés de Mazeray. Pertenezco a una ilustre familia de Francia, casi ya extinta, habiendo tenido antepasados que han recorrido con asombro de la gente honrada, toda la gama de los refinamientos: jugadores de bacará, de poker, bebedores de ajenjo y whisky. Antepasados que han muerto paralíticos a consecuencia de su lujuria insaciable o de un cáncer intestinal, originado por al abuso de rarísimos guisos. Una dispepsia incurable mató a mi abuelo Luis de Mazeray. Y podría citarle casos concretos donde encontraría Ud. víctimas de la sif!!... y disimulé mi azoramiento.
Era la evocación de todos los vicios. Era la visión de una raza gastada, consumida por la podre más asquerosa.
Y estaba en compañía de un descendiente de los Mazeray; otro empedernido bebedor de whisky. ¿Hasta donde llegaría la degeneración de este  hombre de temperamento rarísimo, que se recrea en mostrarme con intimidad tan desconcertante las pestilentes llagas de sus leprosos antepasados?,
¡Más whisky!.. Yo he heredado los instintos depravados de mis abuelos. De ciudad en ciudad voy arrastrando esta neurastenia mortificante. Mi enfermedad, aún no atenuada por el uso y abuso de los valerianatos, me lleva a buscar la emoción de las cosas nuevas... Países nuevos, mujeres de perfiles más sugestivos y delicados. ¡Oh, la intensa emoción de las cosas nuevas!..
Mi asombro llegó hasta el colmo, al oír las confidencias de este hombre digno de un hospital o un manicomio. Pensé en el señor de Phocas, en Noronsod, Ethal, Welcome, en todas las almas atormentadas, en todos los espíritus alucinados.
La neurosis ¿No ha sentido alguna vez el hastió de la vida o el intenso placer de la sangre, cuando mana de la herida como chorro de rubíes? Veo que el asombro se pinta en su rostro. Degeneración monstruosa, piensa Ud. para su fuero interno. ¡Oh siento la alucinación de las cosas raras! La medicina... los médicos. Charlatanería y charlatanes. La ciencia es  impotente en el tratamiento de las enfermedades transmitidas por la herencia. Los gérmenes están en nuestra sangre, en nuestras propias células. ¿Quién podría curarlas?..
Mi asombro se trocó en terror. Quise huir de la presencia de este rarísimo ejemplar de degeneración mental. No cabía duda, este mortal estaba loco, o por lo menos medio loco; pero el hermoso zafiro de sus pupilas, me retenían con lazos poderosos. Me decidí a seguir oyendo las confidencias extravagantes de este Mazeray incomprensible.
"La neurastenia va royendo lentamente todo mi organismo. La tisis desgarra mis pulmones; y el whisky atrofia a mi cerebro. Yo recapitulo la depravación de mi raza. Llevo el peso de todas las lujurias y el dolor de todos los excesos...".

Calló un momento para apurar un sorbo de whisky, con placer admirable. Se llevó nuevamente la mano derecha al bolsillo de la cartera; sin decir media palabra, con la brusquedad de una sorpresa puso delante de mí un extraño objeto de un color azul claro... hermoso azul de sus ojos.
"Tiene su historia trágica, histeria dolorosa de una época muy lejana”. ¿No se lo contará usted a nadie, verdad?.
Con la cabeza hizo un signo afirmativo.
Es un raro ejemplar de diamante azul. Orfebres afamados de Londres, París, Nueva York y Roma, avalúan en ciento veinte cárates.  Multimillonarios yankees ofrecen miles de dolares.
Un grito de sorpresa se escapó de mis labios.
En la India, Brasil, Siberia, Montes Urales, Orange, etc., existen rarísimas gemas, por las cuales podrían pagarse fabulosísimos precios ¿y esta como la adquirí?. Era en los Montes Urales. Arrastraba por esas frías regiones mi neurastenia insoportable. Trabé amistad con un ruso  apellidado Andreff. ¿Qué ocupación tenia?.. Lo he ignorado hasta ahora. ¿Era un vagabundo aristócrata, enamorado de los viajes? Es lo probable. El me enseñó   esta gema de incalculable valor. Le ofrecí por ella sumas extraordinarias. Vivía alucinado, el maldito de su monstruosa piedra. Ni el oro ni las súplicas surtieron sus efectos. Hubiera dado mi hacienda para adquirirla. Y en la desesperación más dolorosa, me arrojé sobre Andreff...  y le estrangulé sin piedad. ¿No le parece una historia que tiene un sello de tragedia?.
Andrés de Mazeray se levantó; Dio media vuelta y abandonó el café dejándome pensativo.

RESURREXIT



Era una tarde hermosa de junio, Carlos Merval, estudiante del ultimo año de medicina, con un voluminoso tratado entre los brazos y la mirada baja, paseábase en actitud pensativa   por la amplia y vetusta alameda de "Los Descalzos", donde las magnolias con aspecto de tísicas, regalaban generosamente sus almas delicadas y sus sombras protectoras.
Deliciosa inquietud turbaba su espíritu, no obstante, de ser enormemente rico. Absorto en el torbellino de sus ideas, tomó asiento en uno de los sencillos bancos de mármol que en buen número se levantan bordeando el perfumado sendero, y dejó vagar libremente su imaginación. Pensó. ... y siguió pensando con insistencia Elvira Rodríguez, hermosa hembra de dieciocho años, de gentil continente, decidora y coqueta y que poseía el prestigio, de dos ojos raros, donde la naturaleza puso la mirada más apasionada y enojos para morir de éxtasis sin haber descubierto los infinitos misterios que aquellos encierran.
Teñido el rostro escandalosamente por el carmín del rubor y esforzándose por contener la intensa emoción. Elvira Rodríguez acarició suavemente con su mano desenguantada ;hermosa mano hecha de lirio; el hombro izquierdo de Carlos quien tornó su espíritu a la realidad,  y sus pupilas se cruzaron con las de ella, quien al sonreír mostraba una hilera de dientes de blancura inmaculada y dispuestos en maravillosa geometría.
El silencio iba haciéndose embarazoso. Carlos violó ese angustioso mutismo, atropellando las palabras.
Te esperaba, Elvira, loco de impaciencia. ... Inútilmente he buscado la razón que te ha arrastrado a solicitar tan singular entrevista. ¡Ha pasado tanto tiempo!... ¡Cinco años!  Supuse que ya me habías olvidado!... ¡Y sobre todo, Javier, tu esposo!.
Elvira sentía agitado su cuerpo por un temblor incontenible y el corazón le latía violentamente a medida que Carlos desgranaba con nerviosidad el sonoro rocede su voz, pero cuando él pronunció el nombre de su marido, el que tenía dominio absoluto sobre ella y podía acabar con entera libertad, una oleada de sangre enrojeció su rostro y sin intentar dominarse prorrumpió:
¡Mi marido!... Te he rogado para que no faltes a esta entrevista a fin de hablarte precisamende él y tal vez con preferencia da mí. No dudes que voy a proporcionarte instantes dolorosos evocando nuestro pasado; pero es necesario.
Carlos experimentó como por un sortilegio de la gama de las emociones. Desde el bienestar espiritual originado por la presencia de la mujer que tanto amaba, pasó igualmente al asombro y al estupor que le producían las misteriosas ingenuidades de Elvira.
Sí, hacia mucho tiempo que Carlos logró olvidarla. Alma por demás apasionada, sostuvo cruenta lucha para dejar desvanecerse el amor febril que supo inspirarle esa mujer de psicología tan compleja; y ahora, cuando menos lo esperaba, la tenia delante al alcance de sus deseos.
Sin poder contener el repentino desborde de sus dormidos afectos, Merval interrogó con ansiedad:
¿Qué desconocido móvil te desvió del sendero que nos tenía deparado el destino? ¿Qué misteriosas razones te arrastraron para dejar marchitar despiadadamente esa exuberante floración de nuestros sentimientos amorosos? ¡Desconosco el velo que me ha lacerado el alma tanto tiempo! ¡Ten ese valor moral de conducirme a la realidad por más torturadora que ella sea! ¡Explícate por que tuviste fortaleza asombrosa para destruir brutalmente el castillo que forjara mi alma infantil y soñadora!... ¡Habla!
Elvira estaba anonadada. Sentía que las garras del remordimiento destrozaban cruelmente su conciencia, ¿Culpable? Quiso ocultar los mótivos de su enorme delito; pero ya era tarde, y habló descarnadamente:
Doble personalidad se reveló en mí ser en esos supremos instantes en que te decidiste a solicitarme por esposa ¿Por qué negarlo? ¿Por qué ocultarte el horrible sufrimiento de mi esíritu ante el aterrador dilema de rechazarte o entregarme? Pero pudo más la carne. Salió victorioso Eros insatisfecho. Tu eras demasiado espiritual y excesivamente romántico; Y al sentir que espantosa lujuria azotaba mis carnes de núevo opte por Javier Villegas, mi primo, que en ese entonces me hacia la corte. El me brindaba el poder de su cuerpo vigoroso y triunfante, y la sugestión de sus pupilas donde se retrataban deseos insaciables.
¡0h, el histerismo! Estaba enferma con te* dolencia. Acudí a la medicina y a la ciencia se impuso después de un tratamiento prolongado y seguro. Ahora, Javier me causa repugnancia... Si supieras cuanto le odio... Es incapas de descifrar las ansias de mi espíritu... ¡Es el mismo!... ¡El eterno insatisfecho de la carne, y he huido de él...

Todo lo había comprendido Carlos, pues vio con desconcertante claridad el torturador enigma.
Carlos Merval y Elvira Rodríguez, en un auto de alquiler, se perdieron en el torbellino de la ciudad de los tísicos, mientras el sol rasgaba en el poniente el velo gris que lo cubría y a manera de un inmenso disco de oro viese hundía majestuosamente en el vasto océano que simulaba en esos milagrosos momentos una enorme pincelada policroma.

MEMORIAS DE UN ALUCINADO


A.F. Octavio Araya Soto, el autor de "El Crimen de Julio Toral", con todo afecto, dedicado estas páginas de inquietud y de dolor.
¡Pobre Raymundo Dori!
Una neurosis incurable terminó con su existenllena de misterios. Espíritu dotado de un delicado temperamento artístico, no se conformó con la realidad de la vida; por esto fue un eterno buscador de sensaciones raras y extravagantes. Apuró la morfina y el éter y sólo con la muerte tal vez si experimentara la última impresión.
Piadosamente he conservado sus memorias.- Son páginas dolorosas de un alma enferma, que en vano apura mortíferas drogas para calmar sus nervios.
28 de Mayo.-
¿Quién es ella? El recuerdo de sus ojos me martiriza incesantemente. Parece que viviera para esas pupilas que son dos espadas que me estremecen el cuerpo de una mahorrible.
Son ojos de azabache, de muerte. Ojos fúque hipnotizan, que alucinan. Es la primera vez que siento la honda sensación de una mirada, y ella me persigue en todas partes; en el cinema, en el club, en los paseos recibo el flechazo de sus pupilas.
¡Estoy alarmado!
Aún el cigarrillo que voy liando me ha hecho evocar las órbitas macabras de sus ojos. ¿Es el amor que llega?...
¡Tengo deseos de consumirme en el sol de esos ojos!
Ojos de sol. Porque tienen destellos de fuego.
¡Fatalmente me he entregado a ella! ...
Junio 5. -
¡Cuanto ama ella al crisantemo! Es su flor predilecta. En sus senos turgentes prendidos con un alfiler, la he visto lucir a manera de una inmensa herida. Fue una visión de sangre, ¡Cuánto ama el crisantemo!
¡Oh divino poder de esos ojos! Me ha sido imposible contenerme al evocarlos, y en plena inconsciencia me he encaminado al parque próxipara coger esa flor y obsequiarla. ¡Allí ha sido e1 encuentro! ¿Sería una casualidad?.
Y a pesar de que me persiguen esos ojos y me alucinan esas pupilas, he querido alejarme; pero circunstancias inexplicables me han puesto frente a ella, y turbado por la emoción he articulado palabras incoherentes... y después...  ¡Después, he huido cobardemente, sin ofrecerle él crisantemo y sin despedirme de ella!.
No quiero volver a verla Procuraré borrar su imagen y olvidarme para siempre, porque preque esa mujer me es funesta.
Pero, ¿Por qué huí? ¡Malditos nervios!
Junio 2O. -
A Raimundo Dori - Hotel UniverCon mano temblorosa he abierto la carta, misiva perfumada de mujer, y al recorrer sus páginas he sentido estremecérseme el cuerpo.
¡Siempre ella!
Ha tomado un tren se ha marchado a su paMe avisa su partida, recordándome la escena del parque; me echa en cara mi cobardía y me ruega no olvidarla.
Pero ¿quién es ella? ¿Con que objeto me escribe esa mujer de tantas extravagancias y está enamorada del crisantemo sangriento? Intriga desesperante que en vano intente descifrar.
Toda la noche he pensado en ella, y he tenilos sueños más raros. Me ha prodigado sus cacon la fiebre y refinamientos de una cortesana sensual; sus labios rojos se han juntado  con los míos, y he despertado con el alma lacerada por tan crueles evocaciones.
Visión de opio, sueños de morfina. En vano agostó mi organismo enfermo por borrar esa imagen que enloquece.............................
Y me persigue aun cuando yo duermo al soñar que esa boca me alucina me besa, me acaricia y desaparece.
3 de junio  -
Aída acaba de triunfar en los carteles del Teatro Nacional; toda la prensa diaria llena sus páginas con elogios para esta "artista espiritual", como la llaman sus críticos y admiradores, "Revista" manifiesta que la ciudad entera enloquece escuchando a esta virtuosa del piano.
Contagiado por esa fiebre he querido oírla. En el teatro ha habido un lleno completo. Aída es la predilecta del público, se ha apoderado de todos los espíritus. ¡0h poder de la sugestión!
Ha comenzado el concierto.
Era una música lánguida como una lamentación, como una queja; todo un poema de dolor y de ternura.
Había instantes en que parecía ruegos y súplicas de la novia al galán que la desdeña.
Después era una fuga tumultuosa llena   de voluptuosidad, a manera de pasión abrasadora, ardiente, lasciva y, poco a poco languidecía como bailarina fatigada después de una danza llena de arrebatos y era la misma queja, música arrolladora, era como ruegos... como suspiros... como agonías. •
Aplausos estruendosos han resonado en el viejo coliseo. Sólo yo he permanecido indiferente; en mí ha obrado esta música maravillosa de distinta manera. Me ha hecho sufrir horriblemente, me ha enfermado e1 espíritu, y he tenido que abandonar el teatro antes de que termine el concierto.
Esa noche he vivido un pasado tormentoso.
10 de julio  -
Han dado las diez y media en el viejo torreón de la ciudad y me he detenido a visitar a una antigua conocida.
Las calles están lóbregas, en la población reina una oscuridad de caverna y una garúa menuda llena de baches las mal pavimentadas callejas.
En un barrio apartado de la ciudad vive Laura Pinar, hembra alta, morena, de carnes enjutas y su rostro pálido  revela que la tisis empieza a destruir su antigua belleza.
Ella se aloja en una habitación completamente destartalada, un pequeño quinqué que alumbra el departamento con luz mortecina; una vetusta mesa de sándalo; unas cuantas sillas; un viejo sillón como testigo de un pasado fastuoso, y una cuja de metal donde duerme un niño de tres años, constituyen todo el lujo de la casa.
Mis nervios excitados por el whisky, me han incitado a acariciar a la antigua amante... y he recibido los besos de la tísica... pero después ¡qué asco!
Lleno de nauseas me he dirigido al círculo y sólo jugando poker, he podido olvidar la escena.
20 de julio.-Mi amigo Enrique Frey, espíritu inclasificable por el raro de su psicología, me ha llevado, muy a pesar mío, al circo. El payaso Ridley tiene confundido al público con sus trabajos espeluznantes. La concurrencia es enorme, y la curiosa multitud tiene retratado en el rostro la ansiedad de la espera.
El baile de la muerta constituye uno de los números del programa. ¡El baile de la muerte! Se me han crispado los nervios; han despertado en mí los más horribles instintos primitivos; el deseo de la sangre ha hecho presa de mi alma; inspiraciones macabras han cruzado por mi cerebro y...
He querido sinceramente que Ridley se cayera de la cuerda a descalabrarse.
Le he rogado a Frey para abandonar el circo inmediatamente
Ridley es un verdadero payaso trágico.
Julio 27. -
¡Oh el inmenso poder de  los cuernos! Es una tarde de toros. La ciudad  se apresta con verdadero delirio para reír con ese bárbaro espectáculo.
¡Oh, inmenso peder del atavismo! La sed de sangre se revela con caracteres brutales en el contraído rostro  de los millares de espectadores.
¡Oh la ansiedad de la espera! ¡La fiera! ¡La fiera! E1 cornúpeto dirige sus fascinadores pupilas al diestro improvisado bajo la influencia del alcohol.
La ansiedad de la multitud toma proporciones gigantescas. Un minuto el improvisado diestro es vil estropajo de la fiera enfurecida: con su cornamenta que posee el filo de una daga lo suspende en el vacío como un arlequín. ¿Es grito de estupor el que lanza la multitud sanguinaria?..
El criollo trágico muestra un cuadro horripilante: con la cara al sol y acostado en un lecho de sangre, exhibe ante la multitud atónita toda la podredumbre de su vientre.
No he podido contenerme ante esta visión macabra, y he abandonado a toda prisa el circo de la muerte. A sotto voce exclamaba un rufián: ¡Qué tarde tan espléndida!
Agosto 3. -
De manera casual he estado en el "Salón de Variedades”.
Me he encontrado con Frey en los barrios bajos de la ciudad, donde se hacinan el hampa, la escoria social con todos sus vicios y refipelandusquillas abandonadas después de brillar en un mundo elegante; ladrones de profesión, y asesinos que no pierden el instante favorable para sacrificar sin pudor una víctima; jugadoras de oficio que terminan la partida con un pistolazo o una puñalada. Y el incorregible Frey me ha invitado al espectáculo.
El reducido "Salón de Variedades" no puede  contener mayor concurrencia, La atmósfera es enervante por el tufo del alcohol y del tabaco. La turba vocifera protestando porque se les haga esperar.
Se levanta el telón y aparece "Nica" vesde gasas e invitando a todos 1a esplendide sus formas.
Apenas la orquesta comienza a desgranar sus diáfanas notas, “Nica” empieza con el baile. Al principio es 1ento, apacible como un remanso, después la artista tiene contorsiones de serpiente; es una danza llena de arrebatos; voluptuosa, lasciva como una danza oriental. Durante el bai"Nica" va despojándose poco a poco de sus gasas y al finalizar muestra casi enteramente el rosa de sus carnes palpitantes de caricias infi
En la canalla ha explosionado brutalmente sus instintos de lujuria, ese ídolo negro y terrible de todo el linaje humano", y aúlla pidiendo que la bailarina descubra el punto negro de sus obsesiones.
¡Yo me he unido a ese grito salvaje! •••
Aturdido por la atmósfera asfixiante he arrastrado a Frey hasta la calle, y una ráfaga de viento me ha serenado el espíritu. Aún seguía el delirio de la sensual muchedumbre.  
Agosto 12.-
"Venga Ud. hoy a visitarme. He encontrado algo que le interesará vivamente, y hace falta en su biblioteca. Creo que quedara maravillado  al poseerlo".
Así me ha hablada Tomas del Valle, que tiene la obsesión de los libros raros.
Algo que hace falta en mi biblioteca; Seguramente se trata de un ejemplar de literatuexótica. Me he dirigido a toda prisa a la casa de Tomás, quien me he recibido con maneras afectuosas. Hemos hablado de arte por mucho tiempo; pero ha sido extremada mi inquietud por Conocer el objeto raro que desea obsequiarme. Tomás ha adivinado seguramente la ansiedad de mi espíritu, y me ha entregado un paquete cilíndrico, pulcramente envuelto con el "Diario Oficial".
Ya en mi buhardilla, con mano temblorosa he desenvuelto el misterioso  paquete... y con el desengaño más grande he tenido delante una revista anónima. Con seguridad, Tomás del Valle, ha querido burlarse de mí.
La revista anónima yace confundida entre libros de escaso valor literario.
Agosto 24. -
He comenzado a hojear la revista anónima, cuya adquisición se la debo a la generosidad de Tomás del Valle, un alucinado de los libros raros. Tomás tenía razón al predecir con visión asombrosa que quedaría maravillado al poseerlo.
Al voltear la última página mis ojos se han abierto desmesuradamente ante el inesperadescubrimiento del retrato de Jean Lorraine, arquitecto de frases inmortales. Hacía un tiempo que ansiaba conocerlo, y en mí, se había hecho una obsesión
¡Jean Lorraine! He estado en presencia del mas raro de los cuentistas franceses, cuya prosa enervante ha precipitado la extraña enfermedad que me posee, y, sin embargo, "Monieur de Phocas" con sus  páginas que son "flores de Cementerio", anémonas mustias, e irises negros, crisantemos deshojados, flores envenenadas y malditas", sin embargo, ese libro exótico lo he leído y releído con placer inexplicable.
He hecho una visita a Augusto Gonzáles, retratista Psicólogo y ha quedado cerrado definitivamente el convenio para que él pinte un redel autor de “Sonyeuse”, cuento lleno recuerdos y melancolías.
Septiembre 5. -
“La ciudad me ha cansado horriblemente. Hoy amo la soledad; los árboles, donde se duerme el viento; las flores que nos obsegenerosamente sus aromas; la fresca pradera por donde corre el agua murmurado con la transparencia del cristal; las aves cantoras nos dicen sus penas en estrofas incomparables". Así me habló Frey antes de dirigirse a sus vastas propiedades de campo, huyendo del tumulto de la ciudad. Enrique era un verdadero artífice de 1a palabra.
De este hacen apenas tres días, ¡y hoy torturada noticia!, Sus lacayos lo han traído muerto; Así, tal como suena la palabra.
Aturdido por el inmenso dolor, he penetrado en su casa atropellando a todo el mundo, y he visto la tremenda realidad en el rostro amoratado de Enrique, en su faz completamente deformada, donde la muerte ha trazado una mueca horri
Enrique Frey ha muerto. La pistola se ha encargado de terminar con una vida atormentada por ansias desconocidas; con un desilusionado de la realidad prosaica; con un espíritu selec
Ante el rígido cuerpo del amigo, del hermano espiritual, no he podido llorar... la emoción ha hecho presa en mí, y evocaciones dolorosas han martirizado mi cerebro.
Septiembre 12. - Son ojos que acarician, que sienten, todos los matices de las sensaciones y de los éxtasis; ¿Ojos donde los deseos se magnifican y se idealizan? NO; no son los ojos que alucinaron a Carlos Vellay, los que miraron ayer a medio día, son lánguidos y misteriosos; ojos que hablan de amores románticos, de ilusionas, de ensueños, de esperanzas.
Mucho tiempo había buscado anhelantes miradas que revelaran ternura, que irradiarían piedad, y no los había encontrado. Y ahora,  cuando mi espíritu se perdía irremisiblemente en el abismo de la duda, surge la divina Rosaa manera de visión maravillosa, obsesionando mi espíritu con el prestigio de una belleza máxima, haciendo renacer la fé en mi alnostálgica y pesimista, y deparándome la inmensa dicha de haberme mirado en el lago dormido de sus ojos.
Septiembre 25. -
Muchas veces te he llamado. Te he evocado amada mía en mis horas de inquietud y de nostalgia; muchas veces he sentido las crueldades del destino, y he llorado. He llorado contemplando tu retrato, releyendo esas cartillas que brotaran de tus manos adoradas, perfumadas...  aromadas por tus besos.
¿Qué te has hecho? ¿Dónde estás? ¡Oh! ¿Dulce amada, que laceras mi existencia con tu larga, torturante y nostálgica ausencia?
Hoy no puedo ya anhelante retratarme en tus pupilas, ni aspirar como solía la fragancia de tus labios; ni extasiarme conla blancura de tus manos.
De tus manos adoradas que una noche de recuerdos inefables y de goces infinitos estrechaba suavemente... entre las mías. ¿Qué te has hecho? ¿Dónde estás? ¡Oh! ¿Dulce amada, que laceras mi existencia con tu larga, torturante y nostálgica ausen
Estos versos los escribí a los diecisiete años. Hoy he vuelto a leerlos nuevamente, y me he sentido romántico como en esa época. Yo, que solamente por una vez he experimentado la fruición del  verdadero amor sentimental, todavía, ahora surge en el lodazal de mi conciencia, como exótica flor, afectos que los creía des¿Quedará tal vez en mí algún fondo de piedad?.
Se llamaba Blanca. Su nombre no desmentía su divino rostro pálido; con esa palidez de cirio que la hacia, aun más encantadora. Y la amé profundamente, con ese amor desbordante, febril y magnificado por mi precoz imaginación. Muerte súbita tronchó despiadadamente el amor de mis amores y Blanca se llevó consigo el mayor de mis afectos. Desde ese entonces ninguna mujer ha sabido despertar en mi espíritu el sublime éxtasis pasional. A la que he prodigado mis favores las he desnudado atrevidamente con la imaginación.
Hoy es el aniversario de la muerte de Blanca, y en la soledad de mi buhardilla he musitado piadosamente, como si fuera una oración:
¿Qué te has hecho? ¿Dónde estas? ¡Oh! ¿Dulce amada, que laceras mi existencia con tu larga, torturante y nostálgica ausencia?
Octubre 3. -
He vuelto a leer anoche los cuentos fantásticos de Edgar A. Poe, de ese genial creador del inmortal poema: EI Cuervo. Es una obra escalofriante, y, sin embargo, es mi libro predilecto.
“E1 ángel de lo raro”, “Eleonora”, "Ligeia" "Un descenso al Maelatron"..... he volteado pátras pagina, los capítulos crispantes de esta rara producción del cerebro humano; más, el sueño ha sido apagando lentamente la antorcha de mi pensamiento y me he quedado profundormido con el libro entre las manos.
¡Pero que pasadilla tan horrible!
E1 viejo lobo de mar, con su rostro que semeja la máscara     un oso, me ha llevado hasta la cima más elevada del Helseggen, de donde he contemplado no un mar color tinto, como describe Poe, sino un mar rojizo, a manera da un charco inmenso de sangre. El vértigo del abismo me ha docompletamente; no he podido sostenerme y he sentido el vacío en mis pies. Tamaña impresión ha hecho estremecer al cuerpo. Con la conmoción de mi organismo ha arrojado al suelo los  cuentos de Poe, y el ruido me ha despertado.
He sepultado la obra en el anaquel. No quiero volver a leerla porque siento que me tortura el espíritu cruelmente.
Octubre 14. -
He evocado el pasado. Por mi imaginación han desfilado una a una como arrastradas por un tortodas las mujeres que me han hecho sufrir, que me han lacerado el alma despiadadamente: Lina con sus ojos negros, llenos de misterio; Delia, con su palidez de lirio y su talle de azucena; Hortensia, con sus labios rojos como dos heridas y... también ha pasado ella, la del crisantemo sangriento arrojándome el flechazo mortal de sus pupilas.
"... Conturbado, aturdido,
mi memoria se derrama,
por el ancho panorama
de los años que he vivido.
...........................
..........................."

Y en fúnebre procesión han desfilado por mi cerebro mis muertos queridos; los amigos de otra edad: Luis, apasionado de la pintura y de la múJavier, enfermo de nostalgia; Enrique, excéntrico y con el tedio retardado en el rostro y otros muchos... la última visión ha sido la de mi padre, quien al pasar me ha bendecido con cariño, y una gota de lágrima ha corrido por mis mejillas. Ha sido una verdadera crisis sentimental:
Hoy cumplo veintiséis años de mi vida; y han venido a mis labios los versos del poeta:
"Y encontré mi ilusión desvanecida
Y eterno a insaciable mi deseo:
palpé la realidad, y odié mi vida,
solo en la paz de los sepulcros creo"
Octubre_30. -
E1 tedio... el aburrimiento ha hecho presa de mí.. He sentido una inquietud, un deseo indefinido... un intenso odio a la vida, Mi espíritu ha tornado a otros mundos y he evocado la muerte.
¡Con qué malévolo placer he contemplado la pistola nacarada que esta sobre 1a mesa!.. Mi alma nostálgica, mi alma que tiene  el gris de las brumas, ha buscado anhelante en el suila droga milagrosa...  El Browing ha estado sin balas y la pistola ha rodado a los suelos estrepitosamente.
Una sonrisa ha cruzado por mis labios; mis ojos se han abierto desmesuradamente y se han posado sobre las ampolletas de morfina: me he precipitado sobre ellas, y ansiosamente las he puesto en contacto con mis carnes.
¿Hacía dónde iba? Me he sentido subir colas nubes como algo incorpóreo a regiones maravillosas. Mis libros, mis pobres libros, a quienes los amo apasionadamente, y los vetustos muebles de mi buhardilla su han ido evaporando para tomar formas caprichosas, Luz pálida, luz de estrellas ha iluminado la regia mansión. Muveladas, exasperándome con sus formas estatuarías han bailado exóticamente en torno mío y después, la visión ha ido disipándose lenta y suavemente.

He despertado con un insoportable enervamiento.

 
 
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