Poesía - Poeta Huaracino Teofilo V. Mendez Ramos

Maestro y poéta Huarasino
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Poesía

LA VOZ DEL DOLOR

Yo no sé lo que busco; mis anhelos son vagos,
descontento de todo cuanto existe en la vida,
pretendo hallar en vano la forma de los lagos;

Y sentir como sienten casi todos los hombres,
y pensar como piensan los que llámanse cuerdos,
para de esta manera sepultar los recuerdos,
no tejer esperanzas y olvidar dulces nombres.

Y el dolor, viejo hermano, me habla quedo al oído
con la voz de la noche, que es la voz del Arcano
interrogando al hombre de lo desconocido.

Familiar y sencillo su lenguaje es cauterio
para el mal de mi vida... Como es bueno mi hermano,
creo en todo lo que habla del país del misterio.

 
 
 

CREPUSCULAR

Cae la tarde quieta como un concierto
de voces misteriosas. La pradera
sobrecoge nuestra alma, cual si fuera
un corazón piadoso que ha muerto.

En tanto pensativo va el poeta
por la humilde y sedienta carretera...
Hace alto... se estremece; se dijera
que alguna idea lúgubre le inquieta.

Otea delirante la negrura
que se alza hasta sus pies en el abismo,
el río monologa su locura.
Un segundo... levanta la cabeza
al infinito azul... ¡ya no es el mismo!...
y vuelve a la ciudad con su tristeza

EL DOLOR DE MI VIDA

Los sanos optimismos de mis mejores días,
aquellas soñaciones, perfume de mis años,
se van desvaneciendo con las melancolías
de las desilusiones y de los desengaños.

Jardines florecientes... aromas... luz de luna...
el parque rumoroso teñíase de plata;
los tibios besos de Ella y la ternura risa de una
fontana, desgranaban divina serenata,

Florecen los rosales... la fuente siempre ríe...
y el beso de la amada mi boca no deslíe!

Mis ansías infinitas de ritmos y armonías,
anhelos imposibles de estrellas y de auroras,
rumores, aves, trinos y vagas melodías
me curan de la vida qué sangra a todas horas.

 
 
 

ANSIEDAD

Ven, amada;
anhelante mi espíritu te llama

En la fuente piadosa de tus labios
apagaré mi sed,
y bendita serás como la dulce
samaritana bíblica.

¡0h, mi sed de ternura!
Ven, amada;
anhelante mi espíritu te llama.

LOS LIBROS

Libros devorados llenos de ansia
allá por los años ya corridos.
¡Tomos diminutos por siempre idos!
¡Páginas dilectas de mi infancia!

Libros predilectos. Libros viejos.
Libros delirantes de ternura.
Páginas henchidas de locura
de interrogaciones y consejos.

Sangran todavía las heridas
viejas, que dejara el libro triste;
siguen nuestras almas doloridas,

viendo que el infolio grave, serio,
lleno de tristeza se resiste
a desencantarnos del misterio.


 
 
 

SEGUIRE MI CAMINO

Seguiré mi camino soportando la carga
de un amor imposible. Siempre fiel al Destino,
seguiré mi camino
sin sospechar siquiera que la jornada es larga.

Mi juventud marchita dirá de la tristeza
de los años vividos... y, compasiva e inquieta,
miraras al poeta
taciturno, que llora la sed de tu belleza;
Sin poder consolarle de secretas angustias,
rezarás tus plegarias al Señor, sabio y bueno;
sin embargo, el veneno
del amor, mis mejillas mantendrá siempre mustias.

Seguiré mi camino soportando la carga
de un amor imposible. Siempre fiel al Destino
seguiré mi camino
sin sospechar siquiera que la jornada es larga.

HILO DE PLATA

Hoy, de mañana,
me he mirado en el espejo,
y me he sentido muy viejo
en viendo la primer cana.

Y en fuga loca han pasado
dulces recuerdos de infancia,
tardes de hastío, horas de ansia,
sedes que no he mitigado.

En la mitad del sendero
lo tengo recorrido...
¿Mañana?... será el olvido
piadoso, que tanto espero.


Miro
En el cristal se retrata
un hilo tenue de plata...
Corazón, ¿porqué suspiro?


 
 
 

FLORES DE CEMENTERIO

Florecerán las rosas... pero al cierzo
del invierno estarán descoloridas.

Al contemplarlas mustias,
cual enjambre de negras mariposas
se posarán en tu alma
los recuerdos de dichas que ya huyeron,
de muertas ilusiones.

Y evocaras, a solas,
mis instantes de angustia, de hondo anhelo,
de un poco de tu amor que no llegaba
y el mundo de ilusiones que forjara
para ti, solamente, mi alma enferma.

Al fin comprenderás que fui sincero,
que te amé sobre todas las mudables
y efímeras cosas de la vida;
y al fin comprenderás que soy el mismo,
porque te he perdonado de la herida
que abriste sin saberlo en mi pobre alma.

Florecerán las rosas... pero al cierzo
del invierno estarán descoloridas.

MIRA TU ALMA

No te tortures; mira
el mundo insospechado que posees
dentro del alma. Peregrino, admira
lo que llevas en ti, y no desees

Los bienes transitorios. Cada instante
que pasan te hará ver todo el tesoro
encerrado en tu espíritu... e ignorante
apagas sed de dicha con el oro.

¿Crucificaron tu alma?, la sonrisa
pronta fluya a tus labios; La tortura
es fuego sacrosanto; ¿Ya? ¡Divisa,
como tu alma al dolor se transfigura!

 
 
 

AÑORANZAS
(Ofrenda - Octubre 15 de 1,920)

¿Recuerda amada mía?
Era al caer de la tarde...
y al oído te decía
mientras la tarde moría:
;Mi corazón de amor arde;
Y en tu faz vi retratada
duda... Asombro... Alegrías...
y una fugitiva mirada,
me hizo ver Aída, adorada,
que tú también me querías.

Mientras la fuente ritmaba
su canción en la pradera,
con cuanto amor te miraba,
con ternura te hablaba
de mi ideal, de mi quimera...

Por las montañas plateadas
surgió pálida la luna;
y en las sendas perfumadas
las manos entrelazadas
corrimos tras la fortuna.

En la quietud del ambiente
só1o la fronda cantaba
su canción triste y doliente.
Mientras tanto, dulcemente
con tu aliento me embriagaba.

VISIÓN OTOÑAL

I
Una tras otra van cayendo
las hojas secas,

Una tras otra... van fingiendo
la vida efímera.

II
Una tras otra van rodando
las hojas secas;
Una tras otra... parodiando
quimera, muertas

III
Como él paisaje, desolado,
tienes el alma;
una tras otra han deshojado
tus ilusiones.

 
 
 

RISA LOCA

Tu alma desolada de algazara viste,
llena tu alma enferma de la risa loca;
liba, cual abeja, la miel de otra boca,
que hoy es año nuevo, peregrino triste.

Mira como el mundo se muere de risa
y agita los brazos en son de alegría;
como olvida presto, la melancolía
de los años idos... vividos deprisa...

Y salía a la calle, listo a prodigarme,
a gustar la copa de la vida ufana,
y beber sin taza la dicha cercana,
pero, ¡Risa Loca pasó sin mirarme!

ANDARAS POR LA VIDA

Andarás por la vida
abismado en ti mismo;

abismado en ti mismo y el alma dolorida,
enferma de lirismo.
Andarás por la vida, absorto en tu quimera
sin reparar que es buena
la vida... Y que la pena
agostó tu primavera.

Y el dolor será lumbre,
y el dolor será, entonces, piadosa claridad
que orientará tu vida hacia la ansiada cumbre
de la serenidad.

Y ardiendo en sacro fuego, has de llamar hermano;
como el Santo de Asís;
al gusano infeliz.

 
 
 

NOCHE DE CABARET

Noche de cabaret, fiebre de tango,
noche de divino aturdimiento;
voluptuosa embriaguez en el momento
del beso, a la mujer bañada en fango.

Aire de lupanar, suprema calma
en los brazos piadosos de Afrodita,
olvidando un instante a la maldita
vida angustiosa, que nos roe el alma.

Acércate a mi lado, almita buena,
junta tus labios a los míos trémulos,
que quiero olvidar secreta pena.

¿Cómo saben tus besos a ambrosia?
¡OH, la dicha infinita de tus ósculos!
¡Cuánta luz en tu ser, amada mía!

NO TE INQUIETES

No te inquietes, la vida tiene raros misterios,
que llenan de pavor nuestras almas ingenuas;
no te inquietes, la estrella mas lejana es hermana
del artista, que sufre el torturado enigma.

No te angusties, aprende del árbol  solitario
a adquirir la tragedia de infinito mutismo;
portando en tu cerebro luminosas ideas;
refulgentes marañas, llegaras a ser cuerdo.

Si acaso fatal sino te tiene condenado
a soportar el fardo de la vida pensante,
opta por dos caminos: prosigue torturándote,
o permite a tu cuerpo ser pasto del gusano.

 
 
 

ENCIENDE TU LAMPARA

Enciende tu lámpara, alma mía,
Que la noche ha llegado
pensativa y sombría,
y al borde de la vida se ha sentado.

Tiene el rostro cansado y ruinoso,
;fue largo el sendero recorrido;
Sendero pavoroso
que dejara el corazón estremecido

La mirada enturbiada,
huellas crispantes en las manos...
es que dejó sembrada
la muerte, en millones de hermanos.

¡Cuantas vidas segadas en la tierra!
¡Cuánto horror en la vida!
¡El extraño temblor, cuando la guerra
se desata ululante, enfurecida!

Enciende tu lámpara, alma mía,
que la noche ha llegado
pensativa y sombría
y al borde de la vida sé ha sentado.

EL ULULAR DE LAS GALGAS

Nadie es autor de este poema mío, Wladimiro Mayakovski

El sol ha aterrizado más allá de los trigales dorados,
enviando a las montañas atestadas de albos vellones
una mirada sensual que se resuelve en el rubor del crepúsculo.
Abandonando la ciudad amorfa, hacia la choza cordial
Marchan los campesinos, entonando canciones sencillas.
Mujeres de rostro bronceado acarician a los hombres de piedra,
luego las caricias se tornan en floración de risas ingenuas.
Empieza la ascensión de la montaña. La marcha es lenta.
La hierba sagrada anestesia al cansancio
de diez horas de rudo trabajo con la espalda encorvada.
La gavilla de risas ingenuas se ha convertido en silencio,
las mujeres de rostro bronceado no acarician a los hombres de piedra;
así ganan la cima.
Hacen alto. Un extraño rumor les tamborilea en el oído,
trémulos de emoción auscultan tan extraño rumor;
y, admirados, descubren el ulular de las Galgas,
que, exaltadas vociferan en el soñoliento paisaje:
¡Tómanos en tus brazos y en ímpetu salvaje arrójanos ala ciudad!
Beethoven
La noche es una sinfonía de estrellas.

 
 
 

CON EL OÍDO ATENTO

Con el oído atento voy marchando en la vida,
auscultando el rumor que emerge de las cosas,
en espera angustiosa de la estrofa, aprendida
a la lírica fuente de notas armoniosas.

Mientras tanto e1 silencio, alma mía, alma ansiosa
de encontrar el sendero que te lleve a la cima
promisoria y serena. Al silencio acuciosa...
Mañana, al alba hermana, te ofrecerá su rima.

Si acaso la palabra, como el mármol, desnuda,
Se resiste a dar forma al pensamiento grave,
tornarase la lira trágicamente muda
hasta que llegue e1 verso transparente y suave.

Con el oído atento voy marchando en la vida
auscultando el rumor que emerge de las cosas,
en espera angustiosa de la estrofa aprendida
a la lírica fuente de notas armoniosas.

PUEBLO MIO

Pueblo dormido entre el breñal salvaje,
tus ansias son mis ansias, pueblo mío;
si te alegras, también como tu río
discretamente,  así como el frondaje.

En mi pupila absorta, tu paisaje
pensativo y senil, tiene el impío
alarde de cíclope bravío
Que se resuelve en blanco cortinaje.

Cortina de picachos gigantescos
que quisieran llegar a las estrellas
y abrazarlas en ímpetus dantescos.

Pueblo escondido, ¿seguirán tus huellas
de genial artista, en los arabescos
y tenues ritmos de tus fuentes bellas?

 
 
 

POEMAS GRISES

- 1 -
Mañana de plomo
solloza la hora su pena;
llueve.
También llora y alma
su melancolía.

Mañana de plomo,
corazón aterido;
tristeza.
Me llega muy hondo
el gris del paisaje.

Cierzo de invierno.
El dolor del harapo
se retuerce en la calle...
Tristeza.
Me llega muy hondo
el gris del paisaje.

- 2 -
Estarás a mi lado
con la mirada fija
en mi faz taciturna. ,
y la angustia
prolongará el mutismo
de nuestras almas grises.
Pensaremos muy hondo
en los días ya idos,
llevándose una a una
dulces esperanzas.
Meditaremos, tristes.
El juego del destino
que nos llevó implacable
por distinto sendero.

Una furtiva lágrima
Asomará a tus ojos...
y una angustia infinita
prolongará el mutismo
de nuestras almas grises.

- 3 -
Mientras tus manos trémulas,
millonarias de ensueño,
tejan el arabesco
de sinfonías tenues,
reposará mi peña
en el dulce recuerdo.

Y llegará al instante
del estremecimiento;
entonces mi quimera
como en potro salvaje
cabalgará en las notas
del país del ensueño.
Será un viaje largo...
Visitará a mi infancia
donde tuvo su imperio.
Caperucita  Roja;
mi juventud marchita
por ansias torturantes,
al otoño vibrante.
Mientras tus manos trémulas,
millonarias de ensueño,
proseguirán tejiendo
el arabesco
de azules sinfonías.

DESFILE DE DIOSES
(28/7/1921)

Es desfile de Dioses... La epopeya grandiosa
que escribieran con sangre los titanes de ayer,
nos parece leyenda... leyenda prodigiosa
que misteriosamente nos hace estremecer.

Allá... por la meseta de legendaria historia,
al sol, para admirarse, de un pedazo de cielo
formó un inmenso espejo refulgente de gloria;
y al contemplarse en su obra, como si fuera anhelo
su imagen rutilante quedó perpetuamente
estampada en el lago que él infundiera vida;

y nació Manco Capac genial, omnipotente
y surgió Mama Ocllo, la reina bendecida...
y comenzó la historia de un vasto Continente.

Al vibrar sonoroso del clarín de la fama
prosiguieron los pueblos su carrera triunfal,
enardecidos todos por esa sacra llama
que hizo la Esparta grande y de Roma inmortal.

Levantaron palacios  enjoyados con oro,
y gemas brilladoras... fantástico tesoro!
Templos maravillosos desafiando a los siglos,
fortalezas enormes retando a los vestigios,
ciclópeos caminos, evocación a Roma,
canales milagrosos fecundado la tierra
estéril de la costa y de la empinada sierra;
y crearon la vida por el llano y la loma.

¿Detener quien podía los pasos del coloso
invencible en la guerra, magnánimo en la paz?
¿Qué poder sobre humano guiaba al poderoso
monarca de un imperio do reinaba solaz?
ya la enseña sagrada, la enseña del Arco-iris
tremola victoriosa de uno al otro confín
desde el Maule  apacible hasta la opulenta Shiria
enardecen las notas del triunfante clarín.
Se estremecen los Andes... ¡Huayna Capac  ha muerto!
El pueblo inconsolable de desventura llora
y fervorosamente del padre Sol implora
piedad para e1 imperio de porvenir incierto.

Se descorre el misterio fratricida contienda
preludia el cataclismo qua se deja entrever.
Mientras Pizarro heroico su alma, a Dios encomienda
pone en ristre su lanza y arremete a vencer.

La hidra estaba dócil; Viracocha ordenaba.....
(¿Su blonda cabellera no es el oro del Sol?)
¡OH, dioses implacables, el Inca se inclinaba
ante la gesta magna del soldado español!
¿Por qué abandono tanto de las huestes guerreras
mesnadas victoriosas, que en épicas jornadas
supieron bravamente dejar aniquiladas
legiones sanguinarias con instinto de fieras?
¿Dónde está Rumiñahui, Calcuchima altanero,
Quisquis el valeroso, temibles generales

Que, en torneos dichosos, mostraron el acero
de sus brazos potentes, trocados en puñales?
Cae el Sol prisionero... ¿Más ninguno lo impide?
¡No; el valor de la raza sorprendente fulmina,
y es cuando surge su alma gigante de Cahuide
que, cual furioso monstruo, sin piedad extermina!

Se siente batir de alas; el cóndor está herido...
Las zarpas afiladas del águila imperial
se incrustan en sus carnes... Hay una voz glorial:
¡son usos de la guerra vencer o ser vencido!
Enmudece el tumulto; se funden las dos razas:
la ñusta senadora con los hijos del Cid,
que arrojan sus adargas, se quitan las corazas
después de haber reñido en caballerosa lid.

Madre España nos trajo desde playas distantes
Esa cruz redentora del vicio, agua lustral;
La lengua en que escribiera don Miguel de Cervantes
la historia del Manchego, caballero inmortal.
¡OH raza quimerista, florecen tus rosales
Don Quijote, maestro, nos enseña a soñar,
a correr locamente tras divinos ideales,
por ellos luchar... y tener la ilusión de triunfar
¡Madre España, tus hijos admiran la leyenda que
tejieran bizarros por las tierras del Sol
tus armados troveros, levantando su tienda,
y arrojando a los siglos el ensueño español!

La espada que blandiera Bolívar en Junín,
y Sucre en Ayacucho, con toda heroicidad,
fue tu espada que un día se hiciera eternidad
en Bailén y Numancia, Lepanto y San Quintín!
San Martín, tiene el gesto del Cid Campeador,
Luzuriaga estupendo, de Pelayo el valor.

Es desfile de dioses... La epopeya grandiosa
que escribieran con sangre a titanes de ayer,
nos parece leyenda... leyenda prodigiosa
que misteriosamente nos hace estremecer.

 
 
 

EL ENSUEÑO TRIUNFAL
25/6/921
Para el alma heroica de José Ríos Godenzi.

El Cóndor, desde un pico de los Andes,
contempla cómo hiende la barquilla
los aires; y orgulloso por ser grandes
sus alas, cree en una pesadilla.

El ave gigantesca, temerosa,
intenta detener el raudo vuelo
del alado bajel que, en prodigiosa
hazaña, frágil, cruza por el cielo.

El cóndor, ya vencido, deja el barco
su ruta milagrosa ¡Vano empeño!...
En tanto que e1 navío traza un arco
de triunfo, en el confín para el ensueño.

DESOLACION
13 de Diciembre de 1941
13/12/52

De Cojup, asoladora,
vino la muerte traidora.

Se vistió de gris el cielo
esa trágica mañana;
e impávida y soberana,
la parca sembraba el duelo.

De Cojup, asoladora,
vino la muerte traidora.

Pavor en hora temprana...
Como viene el asesino,
sañosa la muerte vino
esa trágica mañana.

Padres, hermanos, amigos,
dulces novias por siempre idos;
de amados seres perdidos.
peñascos, mudos testigos.

De Cojup, asoladora
vino la muerte traidora.

Vergel convertido en yermo
por un destino implacable...
Ante el arcano insondable
Sólo quedo un pueblo enfermo.

De Cojup, asoladora
vino la muerte traidora.

 
 
 

CARNAVALERIAS HERALDICA
05/05/1950 (Para S.M. Yolanda I.)

Señora, los vasallos de vuestra realeza
entregaronme un día argentada trompeta,
con la consigna alegre de que fuera un poeta
quien anunciara al mundo vuestra gentil belleza.

Poeta peregrino, que desdeñé el aviso,
y armado caballero, en alado corcel,
he acudido presto, rendido a vuestro hechizo...
a cruzar mi tizona con quien dudara dé él.

Soberana os clama, señora, un pueblo entero,
que cae a vuestras plantas en señal de homenaje.
Y el corazón me dice: ¡Albricias mensajero!
que  llegaste hacia ella con el azul mensaje.

Alba, rosa, marfil;  las damas elegantes.
Tenue rumor de seda. Rumor sutil de orquesta.
apuestos caballeros de trajes fulgurantes.
Algazara infinita;  La corte está de fiesta.

De vuestra fama, heraldo, prestóme madrigales
La fuente cantarina, el ruiseñor arpegios,
Para tejer con ellas estrofas musicales
Que dicen del prestigio de vuestros encantos regios.

Cantad, ligeras brisas, a vuestra canción sedeña;
Alegres surtidoras, de notas argentinas,
Y frondas rimadoras, entonad las divinas
Melopeyas, en nombre de nuestra augusta dueña.

Soberana os clama, señora, pueblo entero,
Que cae a vuestras plantas rindiendo os homenaje.
Y el corazón me dice: ¡Albricias, mensajero!
Que llegaste hacia ella con el azul mensaje.

COLOFÓN
22/09/1946 (En el álbum de Francisco Gonzáles)

E1 amor es demiurgo, y el arte es amor puro
que vibra intensamente al crear la belleza;
temblor hecho de ansias, de alegría y tristeza...
Dulce estremecimiento, del fervor, al conjuro.

Y al hojear este álbum, visiones augúrales
interpreto en sus paginas; una fe encendida,
un anhelo infinito de purificar la vida
en el criso1 mirífico de los grandes ideales.

Y contemplo la tarde que muere de tristeza...
¡El Dolor se reviste de un manto de belleza!
¡Como canta la fronda, así canta, alma mía!
Todo es amor que canta la canción más hermosa:
el paisaje lóbrego, la fuente rumorosa...
Y el Artista es la antena de esa gran sinfonía.

 
 
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